The Interns Arrived!


internsThough they traveled from different parts of North America, all of the new Inca Link interns agreed on one thing: May 20 was a LONG day. The first interns began arriving at 12:50 p.m. and just kept coming in until past midnight! You may be thinking that that isn’t too bad, but the Inca Link staff could only make three trips to the airport to pick them up, which means that interns arriving at, say, 1 p.m. had to wait until 3 p.m. to actually leave the airport in order to get to the house. As can be imagined, there was not a single intern who did not look or feel tired. However, despite being exhausted from their trip, the interns were able to enjoy the city and get to know each other as they all waited together at the airport. The first group was able to keep themselves entertained by playing Settlers of Catan, Uno, and Egyptian Rat Screw together. This group was Reilley, Justin, Mary and Jessie. Since they arrived seven hours before the second group of interns, I was able to talk to them and get their thoughts on the city of Bogotá. Reilley’s first impression of the city is that the driving is “insane.” Emily, who arrived with the second group, said something similar. She said that the traffic reminds her of Perú. Mary, on the other hand, who lived in Ecuador for six years before graduating high school, said Bogotá reminds her of Quito. Overall, my first impression of the interns was that we are going to have a great group this summer.

None of the interns missed any of their flights, but we did have one scare with the first group, specifically with Reilley and Justin, who traveled together from Canada. At around 2 p.m., when the Inca Link staff was having lunch, my dad, Rich Brown, received a call from Jhonny, the man who picked all of the interns up from the airport, saying that he could not find Reilley and Justin. Their plane had landed, but they were nowhere to be found. We (Kayla, my mom, Elisa, and I) quickly looked up their flight information to see if any of their planes could have been delayed or if they could have missed a connecting flight. Kayla also checked her email to see if they or their parents had written her. They had not. We determined that they had a layover that lasted all night, so missing their connecting flight would have been nearly impossible. After we determined this, we called Jhonny again to see if they had just gotten off the plane later. Thankfully, they had. Unfortunately, that was not our only scare of the day.

Traveling to a third world country can be a major change, and can also be a lot more dangerous than the United States. Unfortunately, one of the interns got her backpack stolen at the airport. From what I understand, all of the interns kept their luggage in one pile in front of them as they sat on a bench. Somehow, when all of the interns were not paying attention, a well-dressed couple walked by and grabbed the first piece of luggage at the end of the pile—Sarah’s backpack, which held her passport, some medicine, her laptop, and other items. My parents received the call at dinner and immediately made sure they contacted the police, checked if Sarah had made a copy of her passport, and told them to call the American embassy and locate some medicine for her the next day. Praise God that now Sarah has a new passport and the medicine she needs. Other than that, all of the luggage arrived, which is a miracle! Usually, at least one suitcase does not arrive with the plane.

The last group to arrive ended up getting to the house at 1:30 a.m., where they found the rest of the interns—13 girls crammed into two rooms and eight guys left to sleep in the living room-like area—fast asleep. As you might expect, there was not enough room for all of the luggage in the rooms, so many interns had to leave their suitcases on the first floor. It was very crowded, but everyone got along. Besides, it added to the experience!

– Olivia Brown, Intern 2014

 

¡Los Interinos Llegaron!

Aunque vinieron de diferentes partes de Norte América, todos los nuevos interinos de Inca Link estuvieron de acuerdo con una cosa: el 20 de Mayo fue un día MUY largo. Los primeros interinos empezaron a llegar a las 12:50 de la tarde y continuaron llegando hasta después de la media noche. Quizás estás pensado que eso no es tan malo, pero el personal de Inca Link solo pudo tomar tres viajes al aeropuerto para recogerlos, lo que significa que los interinos que llegaron a la 1 de la tarde tuvieron que esperar hasta las 3 de la tarde para poder irse a la casa donde nos quedamos. Como se puede imaginar, no hubo un interino que no parecía ni se sentía cansado. Pero, aunque estuvieron cansados por viajar, ellos pudieron apreciar la ciudad y conocer a los otros interinos mientras esperaban en el aeropuerto. EL primer grupo jugaron Settlers of Catan, Uno, e Egyptian Rat Screw juntos para entretenerse. Este grupo fue Reilley, Justin, Mary y Jessie. Como llegaron siete horas antes del segundo grupo de interinos, yo pude hablar con ellos y saber lo que pensaban de la ciudad de Bogotá. La primera impresión que tuvo Reilley sobre la ciudad fue que manejar es “loco.” Emily, quien llegó con el segundo grupo, dijo algo similar. Dijo que el tráfico la hace pensar en Perú. En cambio, Mary, quien vivió en Ecuador por seis años antes de graduarse de la secundaria, dijo que Bogotá es muy similar a Quito. Sobre todo, mi primera impresión de los interinos fue que nosotros vamos a tener un buen grupo este verano.

Ninguno de los interinos perdieron sus vuelos, pero tuvimos un susto con el primer grupo, específicamente con Reilley y Justin, quienes viajaron juntos desde Canadá. A las dos de la tarde, cuando el personal de Inca Link estuvo almorzando, mi padre, Ricardo Brown, recibió una llamada de Jhonny, el hombre quien fue a recoger a todos los interinos del aeropuerto, quien dijo que no podía encontrar a Reilley y Justin. Su avión había aterrizado, pero no estuvieron en ningún lugar. Nosotros (mi madre, Elisa, Kayla, y yo) inmediatamente buscamos la información de sus vuelos para ver si uno de los aviones fueron atrasados o si quizás perdieron un vuelo de conexión. Kayla también chequeó su email para ver si ellos o sus padres la habían escrito. No lo habían hecho. Determinamos que habían tenido una parada que duró toda la noche, entonces la posibilidad que habían perdido su próximo vuelo era casi imposible. Cuando nos dimos cuenta de eso, llamamos a Jhonny otra vez para ver si habían salido del avión durante ese tiempo. Por suerte, sí habían salido del avión más tarde. Desafortunadamente, eso no fue el único susto que tuvimos ese día.

Viajando a un país del tercer mundo puede ser un gran cambio, y también puede ser más peligroso que los Estados Unidos. Desafortunadamente, la mochila de una de las interinas fue robada en el aeropuerto. Lo que entendí yo fue que todos los interinos pusieron su equipaje en un montón en frente de ellos mientras estuvieron sentados en una banca. De alguna manera, cuando todos los interinos no estuvieron mirando, una pareja bien vestida caminó a lado de ellos y agarraron la primera pieza de equipaje al final del montón—la mochila de Sarah, con su pasaporte, su medicina, su computadora, y otras cosas. Mis padres recibieron la llamada durante la cena e inmediatamente aseguraron que contactaron a la policía, comprobaron si Sarah tenía una copia de su pasaporte, y les dijeron que llamaran a la embajada de los Estados Unidos y buscaran medicina para ella el próximo día. Gracias a Dios que ahora Sarah tiene un nuevo pasaporte y la medicina que necesita. Aparte de eso, todo el equipaje llegó, ¡que es un milagro! Típicamente, al menos una maleta no llega con el avión.

El último grupo que vino llegó a la casa a las 1:30 de la mañana, donde encontraron el resto de los interinos—13 mujeres en dos cuartos y ocho hombres durmiendo en lo que parecía una sala de estar—profundamente dormidos. Como se puede esperar, no había suficiente espacio en los cuartos para todo el equipaje, entonces muchos de los interinos tuvieron que dejar sus maletas en el primer piso. Aunque no hubo mucho espacio, todos se llevaron bien. Además, ¡agregó a la experiencia!

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